Hace un tiempo la conocimos en Wipe cuando la joven modelo y música Imán Kaumann Madelaire debutaba en vivo en el CC Richards, entre pasarelas europeas y su primer disco en camino. Después llegó «Crucifixión», el adelanto oscuro y ritual filmado en Super 8. Ahora Imán vuelve con su segundo álbum: Umbral, producido íntegramente por ella misma de punta a punta — grabado en su propio home studio, con lo que ella define como «bedroom glitchy dark pop».
Hablamos con ella sobre el proceso de este disco, sus videoclips hechos a puro DIY con amigas, y cómo hoy equilibra la música con el modelaje.

«Umbral» lo produjiste vos misma — ¿qué fue lo más distinto de este proceso comparado con tu disco anterior? ¿Sentís que encontraste el sonido propio que buscabas?
Hace tiempo tenía ganas de sacar algo completamente producido por mí, para sentir que el disco fuera realmente propio. En Umbral me solté mucho más con la experimentación sonora, además de la composición, que era algo que ya venía explorando en mi disco anterior.
Siento que en la producción hay una parte enorme de creatividad y quería explotar más esa faceta mía. Esta vez prioricé que el disco se sintiera mío antes que buscar que todo sonara perfecto. Quizás dejé un poco de lado esa presión y me permití equivocarme, probar cosas y dejar que las canciones encontraran su propia forma.
Todo fue grabado en casa, en mi home studio, con los recursos que tenía a mano. Me gusta llamarlo bedroom glitchy dark pop porque, de alguna manera, todo el disco nació literalmente en mi cuarto. Me gustan mucho los sonidos glitchy y siento que hay algo de pop, pero llevado a un lugar más oscuro. Creo que esa forma de trabajar, desde un espacio tan íntimo y con los recursos que tenía, también terminó siendo parte de su sonido y de su identidad.

Hablás de un universo sonoro «oscuro, onírico y brumoso». ¿Hay algo que te haya atravesado personalmente mientras lo armabas?
Umbral para mí representa un lugar de transición, estar entre una etapa y otra: dejando atrás lo conocido y entrando en un lugar nuevo, sin saber del todo qué hay del otro lado. Mientras lo hacía, también estaba atravesando un proceso de búsqueda de mi propia identidad, tanto personal como musical. Creo que esa incertidumbre y exploración se reflejan en el universo oscuro, onírico y brumoso del disco.

Tus videoclips tienen una identidad visual muy fuerte — ¿cómo pensás el concepto de cada uno? ¿Trabajás con un equipo fijo de rodaje o va cambiando según el tema?
Todos los videos los hice de manera muy espontánea, jugando con amigas. No tengo un equipo fijo: son producciones bastante improvisadas y desde el do it yourself. Para mí, lo importante es crear con lo que uno tiene al alcance y divertirse imaginando universos.
Vortex, por ejemplo, lo filmé en París con una cámara VHS junto a mi amiga Katja Stuckrath. Es una canción nostálgica y ese día me estaba despidiendo de París, así que tenía una sensibilidad especial. La canción tiene mucho glitch en su producción y quisimos llevar esa idea a la imagen, con pequeñas fallas e imperfecciones digitales. Todo surgió muy rápido: compuse la canción, al día siguiente filmamos y al otro ya estaba volviendo a Buenos Aires.
Con Crucifixión pasó algo parecido, pero desde un lugar más oscuro: lo filmamos en casa con una cámara Super 8 junto a Cosima Fricke y Fiona Martínez Saftich, inspirándonos en películas de terror viejas.
¿Cómo seguís combinando la música con el modelaje? ¿Hay algún desfile o campaña reciente de la que quieras contarnos?
Este último año decidí viajar un poco menos porque extrañaba vivir en Argentina. Sentí que necesitaba priorizar conectar conmigo y darle más espacio a mis proyectos artísticos. Estoy trabajando mucho acá y me encanta, porque puedo desarrollar la música y otros proyectos desde mi país, hablando mi idioma y estando cerca de mi gente.
El modelaje y la música siguen conviviendo, pero hoy siento que encontré un equilibrio que me permite disfrutar más de ambas. Quizás en febrero viaje a París para Fashion Week, todavía lo estoy pensando.
¿Tenés planes de presentar «Umbral» en vivo? ¿Cómo te imaginás llevar este sonido más íntimo al escenario?
Sí. Umbral fue hecho completamente sola en casa, con mi computadora y algunos sintes, así que llevarlo al vivo me entusiasma justamente por la posibilidad de transformarlo. Me imagino tocándolo con una banda: yo en bajo y voz, sumando a veces batería acústica y, por supuesto, los sintes de los temas.
Sé que el sonido puede cambiar bastante en vivo, pero me interesa esa transformación y conocer las canciones desde otro lugar. Algunos temas son más electrónicos y otros tienen una instrumentación más rockera, y quiero jugar justamente con ese equilibrio.

Imán Kaumann
Artista y productora argentina – pop, experimental, alternativa.
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