En el 30 aniversario de su Fundación reproducimos la entrevista realizada a Federico Klemm en 1997
Federico Klemm. Artista Plástico nacido en Checoslovaquia, creador de la Fundación Klemm, poseedor de una de las colecciones de arte contemporáneo más interesante del país, conduce su propio programa de tv en Arte Canal.
La Galería Klemm se caracterizó durante cinco años de su existencia por la tentativa de presentar lo más relevante del arte contemporáneo nacional e internacional, realizando en este último caso muestras que excedían los propósitos de una galería comercial, como lo fueron las dedicadas a Fernando Botero, Roberto Matta, Robert Mapplethorpe, Andy Warhol, Christo, Carlo María Mariani, a las que se sumaron exhibiciones de artistas argentinos de la excelencia de Roberto Aisenmberg, Rómulo Macció y Luis Felipe Noé, entre otros.
Se vislumbró entonces la posibilidad de ampliar la difusión cultural transformando la Galería en Fundación, y así lograr una mejor propagación del arte a través de los medios de comunicación, del video-arte, de ediciones de libros que marcaron la contemporaneidad del arte, seminarios, conferencias, y proyectos de intercambio entre Fundaciones nacionales e internacionales.
Colección Permanente
Aizenberg, Arman, Badii, Basquiat, Berni, Beuys ,Bianchedi, Botero, Bonevardi, Bissolino, Bueno, Chia, Christo, Clemente, Clusellas, Conte, Cuevas, De Chirico, De Andrea, Deira, Dowek, Esnoz, Esteves, Fontana, Forner, Garófalo, Giménez, Hlito, Klein, Klemm, Koons, Kuitca, Lichtenstein, Macció, Magritte, Man Ray, Mapplethorpe, Middendorf, Noé, Palladino, Pettoruti, Picasso, Pierre et Gilles, Rauschenberg, Reyna, Rivera, Rivers, Serrano, Sherman, Siqueiros, Vassarely, Vidal, Warhol, Wesselman, Xul Solar.

Wipe – Contame de tu colección y muestra permanente que creo que es muy poco conocida.
Klemm – Yo creo que mucha gente sabe que existe pero no tiene demasiado interés en tomar conocimiento de algo que no le es tan importante, no le es fundamental y la ignoran. Hay mucha gente a quien debería interesarle y no ha venido, lo cual me tiene sin cuidado. Me da lo mismo si viene o no viene gente, lo importante es que exista el lugar y que esté la obra. La gente va más sobre seguro, está un poquito atrasada, pero se entiende perfectamente el atraso frente al arte que existe en la Argentina, porque hubo tantas interrupciones a través de la historia que el arte quedó en un plano arcaico. Hoy todavía creen que hacer bien un oficio es hacer arte. El arte corre por otro lado, es mucho más complejo y mucho más dinámico que el mero oficio de pintar bien, como podría ser Fader, Quirós o Quinquela Martín, quienes hacen una importación de los estilos académicos que ya estaban permitidos.
W – ¿El Di Tella?
K – Tenían en contra la opinión crítica, salvo Ernesto Schoo de la revista “Primera Plana”. No tenían una crítica a favor ni de La Nación, ni de Clarín ni de ningún medio. Era un instituto que lo dirigía Romero Brest en la plástica y, por su fuerte personalidad, fue la parte que más llamó la atención. Pero el país no estaba preparado tampoco, menos en el gobierno militar, que veía en el arte un peligro moral para los habitantes. De todas maneras era subvencionado por los Di Tella y era carísimo, 120.000 dólares por mes, que era una fortuna en los ‘70. El presupuesto se acabó y el proyecto no funcionó porque la idea de Romero Brest de importación y exportación de arte era más de lo mismo que sucedía en el resto del mundo. Lo único interesante era que funcionaba como un refugio, un bunker para los artistas que disentían de los artistas más tradicionales, te sentías amparado hasta que a ciertos sectores de poder les molestaba el asunto entonces los comprometieron con cosas escandalosas, y lo cerraron.
W – ¿Hay algún diseñador de “los grandes” que te guste, que te fundirías por él comprándole ropa?
K – No, no. Me gustaba mucho el Saint Laurent de la primera época, cuando se independizó de Cristian Dior. Después me gustaba muchísimo Jean Paul Gaultier cuando se independizó de Cardin, porque él hacía las camperas de cuero de Cardin.
W – ¿Nada más que eso hacía Gaultier para Cardin?
K – Bueno, le hacía ropa, porque Cardin no tiene mucha sensibilidad artística, ni es un creador; compra productos. Y Gaultier cuando se separó era una bomba y hoy en día es bárbaro. Me gustaban también las primeras épocas de Kenzo, aunque ahora está más en el establishment; igual la ropa es muy buena. Y bueno, Versace, ¿no? Los otros japoneses no me gustan. Son poco extravagantes. Me gusta una idea de Liberace, Michael Jackson y Divine pero en versión posmoderna. Un poco depurado y sacándole algunos elementos.

W – ¿La moda es un arte?
K – Para mí es arte aplicado. Entra dentro de lo artístico por supuesto, del estilo y el rigor. La ropa es arte, pero sí es difícil marcar la separación de un cuadro bien pintado, un cuadro con oficio y una obra de arte, en ropa, discernir entre algo bien cosido con una mano, una terminación perfecta, un pret-a-porter chorizo y el artista va a ser igual de difícil. No en toda la ropa se da. Esto lo dice Macció: un artista que ha hecho veinte cuadros buenos en su vida puede estar contento. Yo creo que un costurero también. Si hace treinta modelos lindos en su vida merece ya una exposición en el Louvre, o en el Museo de Bellas Artes.
W – ¿Por qué la gente va a ver desfiles?
K – Y la gente va a desfiles, a inauguraciones de cuadros, porque lo que pasa es que vivimos en la sociedad del espectáculo, donde todo se transforma en espectáculo. Y en los desfiles hay que poner ropa que después es imponible pero que conforma la creatividad del artista. No todo lo del artista es para que se lo pongan encima. Lo hace como creación. Todos los cuadros no son colgables para un living, ni los del pasado, ni los del presente, ni los del futuro. Se puede llamar arte a la costura cuando entra en una idea de progreso en la historia del arte, del diseño de costura.
W – ¿Antonio Gasalla?
K – Yo lo considero amigo mío, no sé si él me considera amigo. Cuando estamos juntos nos divertimos muchísimo, es realmente espléndido en el sentido de su personalidad y como la traslada al trabajo, es realmente espectacular. Aunque él quiera o no, hace aflorar muchas vivencias en el otro. Es imposible estar mal con Antonio, es una persona que reaviva las potencialidades encerradas en uno.

W – ¿Kuitca?
K – Es un artista muy inteligente, desde cómo supo manejar su carrera, hasta su disciplina frente al circuito del arte. Realmente me parece que dentro de los valores mundiales es un artista superior. Yo creo que Kuitca tiene una profunda envidia, una antipatía hacia mi comunicación mediática y masiva (Kuitca lo va a entender). El también se comunica por televisión, pero no creo que le griten las cosas que me gritan a mí. Que son declaraciones de efecto total.
W – ¿Se encuentran sólo en vernissages?
K – Nos veíamos más antes, pero el estado de envidia recíproca ha llevado a un pequeño deterioro que creo que se va a superar muy brevemente porque en el fondo lo quiero muchísimo.
W – ¿Ruth Benzacar?
K – Es una luchadora por el arte que me ha deparado grandes satisfacciones y al mismo tiempo ciertas «derrotas». Tenemos una amistad un poco exterior. Ella es muy espontánea, pero lo espontáneo no quiere decir que sea auténtico. Yo la admiro mucho y realmente la respeto como la gran señora de las galerías.
Entrevista por Sergio De Loof
Edición Wipe número 5, Noviembre de 1997.
+info: www.klemm.org.ar
Marcelo T. de Alvear 626, CABA. Buenos Aires
@fundacionklemm


